El amistoso entre México y Argentina antes del Mundial 2026 nunca se jugó. No fue por fechas, ni por distancia, ni por falta de interés. Fue por dinero — y por cómo la AFA pidió que ese dinero fuera pagado.
Según reportes de múltiples medios, la Asociación del Fútbol Argentino solicitó seis millones de dólares por el partido. Hasta ahí, una cifra normal para un duelo de este calibre. El problema fue lo que vino después: la AFA habría pedido que ese monto fuera depositado en distintas cuentas separadas, en lugar de un solo pago directo a la federación.

La alerta que encendió la Federación Mexicana
La propuesta de México fue directa: pagar los seis millones en un solo depósito a la AFA, y que la propia federación argentina distribuyera los recursos después. La AFA rechazó esa propuesta e insistió en que el pago debía hacerse de forma fragmentada a distintas cuentas.
Eso encendió las alertas. Soccer United Marketing (SUM), la empresa estadounidense que gestiona los partidos de la Selección Mexicana, se negó a proceder sin condiciones claras y transparentes. El partido fue cancelado. México optó por jugar contra Portugal.
La razón de fondo no era solo la forma de pago: en ese momento, autoridades de Estados Unidos mantenían investigaciones abiertas sobre operaciones financieras vinculadas a la AFA, específicamente en torno a TourProdEnter LLC, una empresa con sede en Florida encargada de gestionar contratos de patrocinios de la selección argentina por un monto de aproximadamente 260 millones de dólares.
Nada de esto constituye una condena. Son investigaciones en curso y alegatos no probados. Pero para la Federación Mexicana y SUM, el contexto fue suficiente para decir que no.
Síguenos en redes: