Cabo Verde igualó dos veces a Argentina. Los llevó a la prórroga. Y se fue a casa solo porque un cabezazo de Cristian Romero se desvió en su propio defensor. No es una derrota cualquiera. Es una de las actuaciones más heroicas de este Mundial.
Argentina abrió el marcador con Messi. En este torneo, cuando Messi anota, los equipos no suelen responder. Cabo Verde respondió. Deroy Duarte igualó el partido y llevó el 1-1 a la prórroga. En tiempo extra, Lisandro Martínez volvió a poner arriba a Argentina. Cabo Verde volvió a responder. Sidny Lopes Cabral anotó el 2-2 con un gran gol. El 3-2 final no llegó por una jugada brillante de los campeones: llegó por un desvío del balón en Diney Borges que ningún portero del mundo habría atajado.

El símbolo de esa hazaña tiene nombre y una historia que parece inventada. Vozinha — cuyo padre quiso llamarlo Jorge Valdano, en homenaje al campeón argentino del Mundial de 1986 — llegó a este torneo sin contrato profesional y con el salario más bajo entre todos los porteros participantes. Ante Argentina le dijo que no a Messi en un tiro libre, ganó un mano a mano decisivo y terminó el partido con al menos cuatro atajadas clave. El portero que su padre quiso nombrar como un argentino fue el que más sufrió hacer Argentina en todo el torneo.

Cabo Verde no avanza. Pero hay algo que pocas selecciones de este Mundial pueden decir: pusieron a Argentina al borde de la eliminación dos veces en el mismo partido. Eso no lo borra ningún resultado.