Si buscabas un partido para definir lo que es el Clásico Joven, este fue. Cruz Azul recibió a un América que llegaba invicto y líder del torneo con 16 puntos, lo aplastó en la primera mitad, casi lo vio remontar en la segunda y sufrió hasta el último suspiro para no soltar un triunfo que ya tenía en la bolsa.
La primera mitad que no tuvo explicación
América entró al Estadio Banorte como el mejor equipo del torneo y Cruz Azul lo trató como si fuera un recién ascendido. Érik Lira abrió el marcador al minuto 19 con un remate de primera tras un servicio de Palavecino. Lo que siguió fue una primera mitad donde La Máquina no dejó respirar a las Águilas: Paradela, Chiquete Orozco y Gabriel Fernández pusieron el marcador 4-1 antes de que el partido llegara a su punto más crítico.
La segunda mitad que casi le cuesta todo
América salió de vestuarios con otra cara. Brian Rodríguez descontó al 52' y las Águilas empezaron a creer. Lo que parecía una goleada cómoda se convirtió en una pesadilla para Cruz Azul: Óscar Perea anotó al 89' con un disparo desde fuera del área para poner el 4-2, y Miguel Borja aprovechó un rebote al 90' para cerrar el marcador en 4-3.

El árbitro añadió seis minutos. Seis minutos en los que América lo intentó todo — centros, aproximaciones, un balón que cruzó el área sin encontrar rematador. Cruz Azul resistió.
Lo que dejó el partido
La Máquina rompió el invicto del América y dejó la tabla revuelta. El equipo de Coapa pierde su primer partido del torneo y la ventaja que tenía en la cima empieza a achicarse. El Clásico Joven le dio a la Liga MX el partido que necesitaba.
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