Empezó con buenas intenciones. Al volver de la pretemporada tras el Mundial, Edson Álvarez declaró que quería ayudar al West Ham a regresar a la Premier League. Cambió su dorsal del 19 al 4 — un gesto de compromiso. Parecía decidido.
Lo que vino después fue otra cosa.
De la palabra al intento de salida
Edson debutó en la EFL Cup ante el Portsmouth, jugando 74 minutos como titular. Primer partido oficial del ciclo. Todo apuntaba a que sería pieza del equipo de Nuno Espírito Santo.
Pero en la primera jornada de la Championship — la visita a Burnley el 16 de agosto — Edson no estuvo ni en la convocatoria. Desde entonces, las señales se multiplicaron: el mexicano habría dejado claro internamente que no quiere jugar en la segunda división de Inglaterra.
Antes del cierre del mercado el 3 de septiembre, se buscó una salida. La opción de Olympiacos se cerró. Clubes de LaLiga hablaron con él, pero ninguno presentó una oferta suficiente. La ventana cerró. Edson se quedó.

Un partido en los últimos cuatro
Con el mercado cerrado y sin posibilidad de salir, la situación se congeló. Nuno tampoco lo considera: en los últimos cuatro partidos, el mexicano solo ha sumado minutos en uno. No está en los planes inmediatos del técnico portugués.
Es la peor posición posible para un futbolista: no juega donde está, y ya no puede irse a ningún lado hasta enero.
Lo que se juega más allá del West Ham
El siguiente mercado de invierno abre en enero. Edson tiene tiempo para resolver su situación — pero mientras tanto, los meses sin ritmo competitivo tienen un costo real: la Selección Mexicana.
Un jugador sin minutos en el club es un jugador que llega a la convocatoria en desventaja. Y para Edson, que tiene 27 años y una carrera construida a base de regularidad, perder ese ritmo no es un detalle menor.
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