Rafael Márquez completó su primera gran prueba como técnico de la Selección Mexicana. Cuatro partidos en 16 días, cuatro rivales distintos, y una conclusión que quedó grabada en cada minuto jugado: hay tres futbolistas que el Tricolor simplemente no puede darse el lujo de perder.
El primero es Raúl Jiménez. Con 35 años, el delantero sigue ofreciendo algo que ningún otro centro delantero del Tri puede replicar. Ni Rodrigo Huescas, ni Berterame, ni ningún otro perfil llegó a cubrir ese rol cuando no estuvo disponible. Su capacidad para retener balón, generar peligro y mantener al equipo enchufado en el último tercio no tiene reemplazo en la actual generación.
El segundo es Julián Quiñones. El extremo llegó al Mundial 2026 como máximo goleador de la Saudi Pro League con 33 goles en la temporada, y se convirtió en el hombre diferencial del Tri en el torneo. Sin él, la Selección pierde capacidad de desequilibrio y se vuelve previsible frente al arco rival. Su influencia no se mide solo en goles: es la amenaza permanente que abre espacios para todo lo demás.

El tercero es Gilberto Mora. Con apenas 17 años, "Morita" ya se ganó un lugar inamovible en el equipo. Su actuación ante Colombia fue de las mejores de cualquier jugador mexicano en esta ventana de septiembre. Por eso su ausencia posterior, por exceso de carga física, se sintió con más fuerza que la de cualquier otro. El de Xolos de Tijuana está llamado a ser pieza clave del Tri durante la próxima década.
La nueva era del Tricolor tiene dueño técnico. Pero los jugadores que la sostienen ya tienen nombre y apellido.
Síguenos en redes: