No es América. No es Chivas. No es Cruz Azul. La mejor defensa del Apertura 2026 pertenece a Querétaro, y los números lo confirman: los Gallos Blancos han recibido solo 8 goles en 10 jornadas, la cifra más baja de todo el torneo.
Para dimensionar lo que eso significa: en sus últimas 10 fechas, Querétaro ha mantenido su portería entera en varias ocasiones y promedian menos de un gol en contra por partido. El dato más reciente habla por sí solo: en la Jornada 10, los Gallos visitaron el Estadio Akron y le ganaron a Chivas 2-0, un resultado que refuerza que esta defensa no es casualidad.

Los pilares de esta solidez tienen nombre y apellido. En la portería, Guillermo Allison atraviesa uno de sus mejores momentos en la Liga MX: el veterano guardameta ha sido determinante en momentos clave, con intervenciones que han evitado goles en partidos que se ven complicados. En la zaga central, Diego Reyes aporta la experiencia de quien ha vestido la camiseta de la selección mexicana: el defensa es el referente y capitán de un equipo que ha encontrado en la organización defensiva su mayor virtud.
Lo que hace aún más llamativo el logro de los Gallos es el costo de su defensa. Querétaro no compite con el poder económico de los equipos grandes de la Liga MX, pero ha armado una línea defensiva de bajo presupuesto que le está dando resultados por encima de lo esperado. Es el método moneyball aplicado al fútbol mexicano: eficiencia sobre inversión.
Con diez jornadas disputadas, Querétaro se ubica en el cuarto lugar de la tabla general, dentro de la zona de playoffs y con una identidad clara. No son los favoritos, no tienen el plantel más costoso, pero tienen algo que muchos equipos grandes del torneo envidiarían: la certeza de que cuando el rival ataca, atrás hay un muro.
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