El futbol mundial tiene una nueva crisis encima. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, presentó un plan para abrir el negocio de la Copa del Mundo al mercado privado: crear una empresa llamada FIFA Forward Enterprise en la que inversionistas externos adquirirían participaciones minoritarias a cambio de una inyección de capital que podría superar los 4,000 millones de dólares. La respuesta de la UEFA llegó rápido y sin rodeos: si ese plan avanza, Europa podría no estar en el Mundial 2030.
Según reportó Sky Sports, varias federaciones europeas analizan activamente la posibilidad de no participar en el torneo si Infantino sigue adelante. Las federaciones miembro de la UEFA tendrán una reunión de emergencia esta semana para discutir el posible boicot.

Qué dice cada parte
La matemática política que complica todo
Para aprobar el proyecto, la FIFA necesita el respaldo de la mayoría de sus 211 federaciones. Ahí está el punto clave: Europa es influyente pero no mayoritaria. Si las confederaciones de África, Asia y CONMEBOL respaldan a Infantino, el plan podría avanzar incluso sin los votos europeos. Eso convertiría el boicot en la única carta real de presión que tiene la UEFA.
Un Mundial 2030 sin las selecciones europeas sería un torneo irreconocible. Sin Alemania, Francia, España, Inglaterra, Portugal e Italia, la competencia perdería buena parte de su atractivo global. Eso lo sabe Infantino. También lo sabe la UEFA.
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