Moisés Caicedo llegó al Mundial de Brasil cargando el peso de ser el volante defensivo más caro del mundo. Chelsea pagó más de 100 millones de euros por él. Es el cerebro de Ecuador, el hombre que recupera, conecta y sale jugando desde atrás.
Esta noche, en el Azteca, México lo encontró antes de que pudiera hacer cualquiera de esas cosas.
Mientras Caicedo buscaba el balón que nunca llegaba, al otro lado del campo Gilberto Mora lo pedía en cada jugada. El mediapunta mexicano fue el jugador más desequilibrante de su equipo en la zona media: combinaba, doblaba marcas, se metía entre líneas con peligro real. Llegó al área. Llegó a incomodar.

Caicedo es, en papel, uno de los mejores mediocampistas del mundo. Esta noche fue el hombre más caro que más se vio superado.
Gilberto Mora no tiene una cifra de mercado que lo defina. Pero la pregunta que dejó este partido es exactamente esa: ¿cuánto vale alguien que hace esto en un Mundial?