Hay jugadores que llegan a un Mundial y desaparecen. Harry Kane es lo contrario. Cada vez que juega una Copa del Mundo, deja un número que justifica por qué Inglaterra lo considera su carta más importante en décadas. Hoy, ante Croacia, sumó dos más a esa colección.
En Rusia 2018, Kane se convirtió en revelación global. Seis goles, Bota de Oro del torneo y el liderazgo de una selección inglesa que llegó hasta semifinales por primera vez desde 1990. El mundo entendió que tenía delante a un delantero generacional. En Qatar 2022, Inglaterra quedó eliminada en cuartos ante Francia, pero Kane volvió a marcar. El penal fallado ante los franceses fue la imagen que resumió la decepción, aunque el problema nunca fue él.
Kane es además el máximo goleador de penales en la historia de los Mundiales con 5 conversiones, superando a Messi. Un dato que habla de su precisión, pero también de cuánto confían los suyos en él cuando más importa.
Inglaterra lleva 60 años sin ganar el Mundial. Kane lleva tres torneos acumulando goles sin que el equipo llegue al final. La pregunta que persigue a ambos es la misma y este torneo podría ser la última oportunidad de responderla.