Felix Nmecha abrió el marcador en el minuto 6 con asistencia de Florian Wirtz. Todo parecía ir por el libreto. Pero en el 21, Livano Comenencia conectó un zurdazo que se desvió en el camino y terminó en la red: el primer gol de Curazao en la historia de una Copa del Mundo. El 1-1 no era solo un marcador — era un momento histórico para una nación que debutaba en el torneo más grande del mundo.
La ilusión duró 17 minutos. Schlotterbeck cabeceó un córner en el 38 para el 2-1. Havertz convirtió un penal en el 45+5 para el 3-1. Y al minuto de la segunda parte, Musiala puso el 4-1 con asistencia de Kimmich. El partido estaba cerrado antes de llegar a la hora de juego.
Lo que vino después fue demolición. Brown en el 67, Undav en el 77 y Havertz por segunda vez en el 87 completaron el 7-1. Seis goles distintos, siete autores, cero dudas.
Para Curazao, queda el orgullo de un instante histórico: el primer gol mundialista de una selección que nunca antes había llegado hasta aquí. Para Alemania, una señal clara: esta generación no solo sabe jugar — sabe golear cuando el partido lo pide.
La deuda de 12 años sin un título sigue abierta. Pero el debut no pudo ser más contundente.