Solo un estadio en el mundo puede decir que fue escenario exacto de dos coronaciones: la de Pelé en 1970 y la de Maradona en 1986. El Estadio Azteca los vio a los dos. Y el jueves abre el partido inaugural del torneo más grande de la historia: 48 selecciones, 104 partidos, el primer Mundial que se disputa tres veces en el mismo país.
El 1970 no fue solo el campeonato de Brasil. Fue el primer Mundial fuera de Europa y Sudamérica. El primero con sustituciones. El primero con tarjetas amarillas y rojas. El primero con balón oficial —el Adidas Telstar— y el primero transmitido en directo y en color por televisión. Brasil venció 4-1 a Italia en una final que muchos consideran la mejor de la historia. El capitán inglés Bobby Moore lo resumió sin rodeos al hablar de Pelé: "Fue casi como si la Copa del Mundo en México se hubiera organizado para él."
En 1986 llegó Maradona. El torneo creció a 24 equipos y el argentino convirtió el Azteca en el escenario de los dos goles más comentados de la historia: la Mano de Dios y el barrilete cósmico, ambos en la misma tarde contra Inglaterra en cuartos de final. Argentina ganó el torneo. Maradona alcanzó el techo de su carrera exactamente ahí.
El Tri no pasó de cuartos en ninguna de las dos ediciones que organizó. Eliminado en la fase de grupos en Qatar 2022, México llega al 2026 con un incentivo adicional: si termina primero del Grupo A, sus partidos eliminatorios se disputarían en Ciudad de México. El mismo estadio donde ganaron Pelé y Maradona espera, esta vez, que el anfitrión tenga algo nuevo que contar.