Egipto llegó a Seattle con un plan claro: defender en bloque y esperar. Emam Ashour ejecutó el contragolpe a la perfección en el minuto 19, con un disparo de media distancia que sorprendió a Mignolet. El 1-0 era exactamente el escenario que Egipto necesitaba.
Bélgica tuvo el 63% de la posesión y no encontró el camino. En el 53, De Bruyne golpeó el palo en una de las mejores ocasiones del partido. En el 65, un remate de Lukaku terminó en autogol de Mohamed Hany que puso el 1-1. En el 89, una caída en el área egipcia quedó sin penalti entre protestas belgas.
El partido tiene un sabor conocido para Bélgica. Suficiente para no perder, pero insuficiente para ganar cuando el rival cierra los espacios. Salah generó peligro en transiciones hasta que lo sustituyeron en el 75 con el marcador igualado. De Bruyne fue el mejor belga: distribuyó, presionó, llegó al área y se fue al palo. El gol no llegó.
El Grupo G arranca con Bélgica y Egipto igualados en 1 punto. Para una selección que llega al Mundial con De Bruyne y Lukaku en lo que probablemente sea su último torneo, empatar con Egipto no es un desastre. Pero sí es una señal: este equipo no tiene margen para regalar puntos si quiere llegar lejos.
El último baile empezó con el pie izquierdo.