España tiene la plantilla más cara del Grupo H. Probablemente la segunda más cara de todo el torneo. Número 8 en el ranking FIFA, campeón de Europa en 2024, con Lamine Yamal, Pedri y Nico Williams en la alineación titular.
Cabo Verde es el número 67 del mundo. Una selección de una nación isleña con 500,000 habitantes. Una plantilla que vale menos de lo que cuesta un solo jugador de España.
El resultado: 0-0.
España tuvo el 72% de la posesión. Ferran Torres golpeó el larguero en el 38. Oyarzabal erró una clara en el 31 y otra en el 88. Luis de la Fuente metió a Lamine Yamal, Dani Olmo y Nico Williams desde el banquillo buscando el gol. Ninguno lo encontró.
¿Por qué? Vozinha.
El portero de Cabo Verde lo paró todo. Las ocasiones, los centros, los remates de los jugadores que valen cientos de millones. Vozinha no sabe cuánto cuestan. Solo sabe que no entran.
La conclusión es matemáticamente brutal: una selección con 59 puestos de ventaja en el ranking FIFA y una plantilla que vale veinte veces más que la rival no debería terminar empatando. Y sin embargo.
Cabo Verde no ganó. Pero tampoco perdió. Y en el fútbol, cuando el favorito no gana, el que resistió ya ganó algo.
España arranca el Grupo H con un punto. El mismo que tiene Cabo Verde. El ranking FIFA no juega. La plantilla millonaria no juega. El 0-0 es para todos igual.