Erling Haaland ha roto casi todos los récords que existen en el fútbol de clubes. Lo que no tenía era un gol en una Copa del Mundo. Noruega llevaba 28 años sin clasificar — desde Francia 1998. Hoy, en el Gillette Stadium de Boston, ambas deudas quedaron saldadas en 42 minutos.
El primero llegó al 28': un centro rasante al corazón del área, Haaland en su sitio, 1-0. Parecía el inicio de una goleada cómoda. Pero Irak empató al 38' con un gol de Aymen Hussein y el partido se sacudió. La respuesta no tardó: cuatro minutos después, un error defensivo iraquí en un pase atrás y Haaland interceptó, definió, 2-1. Doblete antes del descanso.
Noruega liquidó el partido en la segunda parte. Ostigard amplió al 76' y Thorstvedt cerró el 4-1 en el 90+6. El resultado habla de solidez. Pero la historia del partido es una sola.
Lo que viene ahora es la pregunta obvia: si Haaland arranca así en su primer partido mundialista, ¿qué puede hacer con el torneo entero por delante?