Koki Ogawa corrió desde atrás hasta el manchón penal en el minuto 88, conectó un frentazo que se desvió en un defensor y terminó en la red. Países Bajos, que ganaba 2-1, terminó con un empate que nadie esperaba. O que nadie debería haber esperado, si ya conoce a este Japón.
El guion del partido era predecible en sus primeros 87 minutos. Van Dijk abrió el marcador en el 50 de cabeza. Japón empató al 56 con Nakamura. Summerville devolvió la ventaja a Países Bajos en el 64. El 2-1 parecía suficiente para una de las selecciones más sólidas de Europa.
No lo fue.
Japón tiene un sistema compacto, salidas rápidas en transición y la capacidad de mantener la presión hasta el último segundo. Países Bajos tuvo la ventaja dos veces. Japón la borró dos veces.
Las selecciones europeas ya recibieron el aviso en Qatar 2022. Las que no lo tomaron en serio están pagando el precio en 2026.
Japón ya no es una sorpresa. Es una advertencia.