Uruguay llegó a Miami con cuatro estrellas en la camiseta y una de las mejores generaciones de su historia reciente. Valverde, Darwin Núñez, Araújo, Ugarte, De Arrascaeta. Nombres que llenan cualquier análisis de candidatos.
Empataron con Arabia Saudita.
El mismo Arabia Saudita que en Qatar 2022 hizo llorar a Argentina. El mismo que el mundo entero sigue citando como el ejemplo máximo de que en el fútbol nada está escrito. Hoy, frente a la Celeste y sus cuatro estrellas, lo volvió a hacer: aguantó y no perdió.
Al-Amri abrió el marcador en el 40 con un gol de córner. Uruguay, con toda su calidad individual, no supo responder en 39 minutos. Darwin Núñez tuvo ocasiones y el portero las paró. Valverde intentó desde tiro libre. Maxi Araújo puso el 1-1 en el 79, cuando el partido ya pedía mucho más. No llegó.
Pero el problema no es solo Uruguay. Es el cuadro completo.
Mientras Japón empata a Países Bajos en el 88, mientras Marruecos frena a Brasil, mientras Arabia Saudita no pierde con Uruguay, Conmebol acumula 2 puntos de 12 posibles en la primera jornada. Solo Colombia salvó el nombre de Sudamérica.
El fútbol mundial se está reequilibrando. Las selecciones de Conmebol llegaron con el discurso de siempre: candidatas, con historia, con calidad individual. Los resultados dicen otra cosa.
El fútbol no espera a nadie. Ni siquiera a las cuatro estrellas de Uruguay.