Las tandas de penales se introdujeron en la fase eliminatoria de los Mundiales en 1978. Desde entonces han definido docenas de partidos, incluyendo tres finales: 1994, 2006 y 2022. La estadística más concentrada del torneo cabe en menos de quince minutos de juego, con el partido detenido y el peso completo sobre el ejecutor.
La primera final por penales fue Brasil-Italia 1994. Roberto Baggio falló el último disparo italiano y Brasil ganó el cuarto título. Doce años después, Italia y Francia repitieron el formato: David Trezeguet erró su penal contra Buffon e Italia se llevó la final marcada por la expulsión de Zidane.
Italia 1990 está en el registro por otra razón. Argentina pasó dos tandas eliminatorias seguidas — contra Yugoslavia en cuartos y contra Italia en semis — gracias a Sergio Goycochea, que atajó cuatro penales en total. Llegó a la final sin haber sido titular al inicio del torneo. Argentina perdió esa final 1-0 contra Alemania, pero las dos series previas ya formaban parte de la mitología argentina.
Argentina volvió a definir un Mundial por penales en Qatar 2022. Ganó 4-2 contra Francia después del 3-3 en 120 minutos. Emiliano Martínez atajó dos penales y desestabilizó al equipo francés con su táctica de demora y gestos. Sin esas dos intervenciones, la final termina distinta.
Lo que las tandas han demostrado en cada Mundial es algo que la estadística avanzada confirma cada vez con más fuerza: los penales no son una lotería. Son un duelo psicológico medible donde el arquero, la edad del ejecutor y el orden de tirada tienen impacto cuantificable. Los Mundiales más recientes han producido los datos más completos. Las tandas dejaron de ser azar para volverse análisis.