Solo un arquero en la historia ha ganado el Balón de Oro de un Mundial: Oliver Kahn en 2002. El resto del oficio se mide en momentos puntuales. Una atajada en una final puede pesar tanto en el registro histórico como un torneo entero bien jugado.
Lev Yashin definió la imagen moderna del arquero. Jugó tres Mundiales con la Unión Soviética entre 1958 y 1966, y su estilo — salidas largas, posicionamiento agresivo, juego con los pies — se convirtió en la base del puesto. Gordon Banks ganó Inglaterra 66 y firmó en 1970 la atajada más famosa de la historia mundialista, contra un cabezazo de Pelé.
Dino Zoff levantó la Copa con Italia en 1982 a los 40 años, el campeón más viejo de la historia mundialista hasta ese momento. Sergio Goycochea entró en Italia 90 por lesión de Pumpido y se convirtió en figura tras detener cuatro penales en dos tandas eliminatorias. Argentina llegó a la final sin que él hubiera salido del banco al inicio del torneo.
Oliver Kahn es el único arquero que ha ganado el premio individual del Mundial: lo hizo en 2002, en una final que Alemania perdió 2-0 contra Brasil. Iker Casillas tuvo el rol opuesto: defendió un solo gol en la final de Sudáfrica 2010 y España se llevó su primer título.
Emiliano Martínez en Qatar 2022 cerró el ciclo más reciente. Atajó un penal en la tanda contra Francia y detuvo, en el último minuto del alargue, el remate de Randal Kolo Muani que iba a sentenciar el partido. Sin esas dos intervenciones, la final de Argentina termina distinto. Los arqueros marcan época con decisiones aisladas, pero esas decisiones tienen peso histórico.