Tres eliminaciones en CONMEBOL. Dieciséis años fuera. Tres generaciones de jugadores paraguayos que no conocieron lo que es jugar una Copa del Mundo. Hoy, frente a Estados Unidos, Paraguay cierra ese paréntesis con un debut que la afición esperó más de lo que debería haber esperado cualquier selección con su historia.
El fútbol paraguayo tiene héroes que justifican esa nostalgia. José Luis Chilavert, el arquero que desafiaba toda lógica del fútbol moderno: paraba penales, cobraba tiros libres y hacía de la portería un espectáculo. La selección de 1998 que enfrentó a Francia en octavos y cayó solo por un gol de oro. Y luego el 2010, la cima de todo: cuartos de final en Sudáfrica, Oscar Cardozo en los penales, Justo Villar como una muralla, un equipo que llegó más lejos que ningún otro en la historia del país. España necesitó un gol de Villa para eliminarlos. El mismo España que se coronó campeón.
Ahora le toca a otra generación escribir su capítulo. Miguel Almirón con años de Premier League encima. Julio Enciso con 22 años y el hambre de quien sabe que tiene poco tiempo para dejar huella en un torneo así. Gustavo Gómez como el líder defensivo que aprendió a ganar en Palmeiras. El relevo que Paraguay necesitaba para volver.
El debut es contra Estados Unidos, el anfitrión con todo el peso del torneo sobre sus hombros. No es el camino fácil. Pero Paraguay no regresó al Mundial después de dieciséis años para participar.