Qatar jugó tres partidos en 2022. Perdió los tres. Cero puntos, cero goles positivos en el balance. Su debut como selección mundialista fue el más doloroso posible. Cuatro años después, en San Francisco, Boualem Khoukhi saltó de cabeza al 90+4 y cambió esa historia con un solo gesto.
El partido no fue de Qatar. Suiza controló desde el inicio, abrió el marcador al minuto 17 con un penal de Breel Embolo y tuvo las ocasiones más claras durante los noventa minutos. Qatar se defendió, resistió y esperó. No era el plan ideal, pero era el único que tenía. Mientras Suiza acumulaba ocasiones sin convertir, Qatar seguía en pie.
El empate no le dice mucho a Suiza. A Qatar lo dice todo. Es el primer punto en la historia de una selección que llegó a su primer Mundial en 2022 y se fue sin nada. El gol no fue de un jugador joven en su primer torneo — fue de Khoukhi, uno de los que estuvo en Qatar 2022 y vio desde adentro lo que era irse a casa con cero. Este punto tiene nombre y tiene memoria.
Suiza desperdició suficiente como para ganar. Qatar resistió suficiente como para merecer el empate. El fútbol, esta vez, eligió al que más lo necesitaba.